Dr. Souad Al-Azzawi: La ocupación estadounidense de Iraq relega a la mujer al excluirla de la educación

Summary of the presentation made by Dr. Souad Al-Azzawi at the International Seminar on the Situation of Iraqi Academics (Ghent University, March 9-11, 2011)

Los antecedentes
La preeminencia real de la mujer en la sociedad iraquí dio comienzo durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado gracias a la educación y a los gobiernos seculares iraquíes. Tres leyes fundamentales como la Ley de Erradicación del Analfabetismo de 1971, la Ley de la Educación Libre de 1974, que se aplicaba a todos los niveles, incluida la educación superior, y la Ley de Educación Obligatoria de 1978 junto con otras leyes de apoyo, empujaron a la mujer iraquí a exigir sus derechos económicos, civiles y políticos. Durante dos décadas, la situación de la mujer en Iraq fue líder respecto a los países de la región. El analfabetismo de la mujer descendió de un 91% en 1957 hasta un 12% en 1990. Durante la década de 1990, el número de profesoras universitarias e investigadoras constituía más del 30% del número total de profesores e investigadores en la Universidad. En la década de 1980 ya el 67% del profesorado de educación primaria, secundaria y preuniversitaria en todo el país eran mujeres.

La legislación relativa a la igualdad de la mujer en Iraq se reflejaba ya en el artículo 19 de la Constitución de 1970, que establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley con independencia del género, filiación, lengua, origen social o religión.

Al final de la guerra irano-iraquí, la mujer iraquí acaparó el 47 % de los puestos ministeriales y de las oficinas de gobierno y el 12% de los puestos con responsabilidades decisorias.

El período de sanciones (1991-2003)
En 1991, Estados Unidos lanzó una guerra muy agresiva contra la infraestructura civil iraquí (puentes, centros de salud, redes de telecomunicaciones, depuradoras y centros de tratamiento de aguas, colegios y universidades, redes y estaciones eléctricas, etc.) con la finalidad de preparar la invasión y ocupación de Iraq de 2003.

El primer golpe para los derechos de la mujer en Iraq se produjo precisamente tras la destrucción de esta infraestructura civil. La imposición de sanciones económicas −desde 1991 hasta la ocupación anglo-estadounidense de 2003−, jugó un papel fundamental en detener el progreso de la mujer en la sociedad porque el comité de sanciones, dominado por las autoridades estadounidenses y británicas, calificó como “no esencial” la mayor parte del material escolar, tal como pizarras, tizas, lápices, cuadernos y folios. Además, el 84% de las escuelas necesitaban rehabilitación y la contribución del programa petróleo por alimentos aportaba escasos recursos para mejorar estas condiciones.

Según el informe de la UNESCO en el curso 1995-1996 se produjo un descenso en el nivel de exigencia en la educación general, en concreto el 91,7% en primaria, el 39% en secundaria (niños y niñas de 12 a 14 años) y un 16% en bachillerato (de 15 a 17 años). Estos datos colocaron a Iraq por detrás de los países de Oriente Próximo de 1991 a 1996.

Pero las sanciones no sólo afectaron al sistema educativo iraquí sino a todos los aspectos de la vida iraquí y especialmente a las mujeres y a los niños. El miedo a los bombardeos anglo-estadounidenses sobre las zonas de exclusión aérea iraquí hizo imposible que los niños y los jóvenes siguieran con normalidad sus estudios, de forma que las cifras de analfabetismo alcanzaron niveles tremendamente alarmantes. Para evitar el colapso de la educación superior, el gobierno iraquí intentó paliar el problema mediante la Ley de Rehabilitación de la Educación Superior de 1993. La finalidad de esta ley fue minimizar el impacto de la fuga de cerebros de las universidades iraquíes que se produjo durante el período de sanciones. Se triplicó el salario del personal de las Facultades y se pusieron en marcha otra serie de beneficios.

El Ministerio de Educación Superior abrió las puertas para la realización de programas de postgrado con la finalidad de que pudieran sustituir a los profesores que habían abandonado sus trabajos y el país. Algunas mujeres sin obligaciones familiares dejaron sus trabajos fuera de la Universidad para realizar uno de estos másteres y doctorados. A partir de 1995El resultado fue un retroceso generalizado en las carreras de las mujeres relacionadas con la industria, la construcción, la sanidad y el comercio, al mismo tiempo que un incremento en el número de mujeres con títulos de postgrado que trabajaban en las Facultades.

A pesar de las duras condiciones que se vivían en Iraq debido a las sanciones económicas, se crearon cinco universidades estatales para garantizar que como mínimo hubiera una universidad en cada demarcación regional de Iraq.

La ocupación
Las operaciones militares de la invasión de 2003 con la destrucción, por segunda vez, de todos los servicios y las infraestructuras civiles, la disolución del ejército y de las fuerzas de seguridad, dejaron al país sumido en el caos más absoluto.

Durante la operación “Conmoción y pavor” [en la invasión de Iraq en 2003], las fuerzas invasoras introdujeron en el país a miles de mercenarios y bandas criminales desde los países vecinos. Fuimos testigos de cómo esas bandas atacaban sistemáticamente las universidades, los colegios, los ministerios, los hospitales, los ayuntamientos, los museos, etc., bajo la supervisión de las tropas estadounidenses. Un 84% de los institutos y de los colegios de primaria padecieron daños, fueron saqueados, incendiados u ocupados por las fuerzas invasoras o sus bandas y mercenarios.

En su informe de 2003, la Unesco afirmaba que el sistema educativo iraquí anterior a 1991 era uno de los mejores de la zona con cerca de un 100% de escolarización en primaria y un alto nivel de alfabetización, tanto en hombres como en mujeres. La educación superior, especialmente las instituciones científicas y técnicas, mantenían un nivel internacional y estaban regidas por personal con muy alta cualificación.

El movimiento de resistencia a la ocupación de Faluya se inició cuando un reducido número de estudiantes se manifestaron contra las tropas estadounidenses que estaban ocupando su instituto y les impedían asistir a sus clases para terminar el curso escolar. Las tropas estadounidenses abrieron fuego desde la escuela y asesinaron a varios alumnos. Los padres empezaron a atacar a las tropas y a las fuerzas de seguridad por los crímenes cometidos contra sus hijos.

La ocupación estadounidense de Iraq ha destruido los logros conseguidos por la mujer a lo largo de más de 40 años. Según el informe de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas, para 2007 el analfabetismo de la mujer aumentó en más de un 50% desde el inicio de la Ocupación. En 2007, sólo el 28% de las jóvenes de 17 años (edad en la que obtienen el título para acceder a la Universidad) se presentó a los exámenes finales.

El 25% de cuota de participación femenina en el Parlamento iraquí supone únicamente una representación política simbólica porque mejora la imagen de la Ocupación. La cuota de mujeres en la Zona Verde es la cuota de las mujeres que representan a la ocupación no a la población femenina iraquí. Los datos y cifras de esta ponencia demuestran que el retroceso del papel de la mujer en la sociedad iraquí empezó y ha continuado durante los 20 años de sistemáticas agresiones estadounidenses, las cuales forman parte de un plan premeditado para destruir el entramado social iraquí y su Estado y controlar su petróleo y otros recursos energéticos.

El proceso político instaurado por la Ocupación estuvo controlado por clérigos proiraníes que empujaron a la sociedad iraquí a una lucha sectaria. Esto se traduce en cosas simples y cotidianas. Por ejemplo, la mujer iraquí hoy no puede salir a la calle ni acudir siquiera a la Universidad sin llevar la cabeza cubierta e ir acompañada de un hombre. El terror constante a sufrir un secuestro o una violación a manos de las milicias –financiadas, mantenidas y apoyadas por el gobierno iraquí− impide que la mayoría de las jóvenes acudan a clase de forma regular, aunque estén matriculadas, tal y como indican las estadísticas. En la mayoría de las universidades y de los institutos, las jóvenes acuden únicamente a los exámenes finales lo que provoca un alto porcentaje de fracaso y de repetidores.

Según estudios llevados a cabo por la autora de esta ponencia, el 47% de las mujeres desplazadas entrevistadas tienen un título de educación superior pero no tienen trabajo, mientras que el fracaso escolar que afecta a sus hijos es del 54,6% en los chicos y del 45.2% en las chicas. El 45% de todos estos casos de fracaso escolar se deben exclusivamente a la emigración forzosa. Si a esto se une la falta de seguridad, el porcentaje total de fracaso escolar supera el 75%.

Recomendaciones para evitar la discriminación de la mujer en Iraq
1.- Retirada total de todas las fuerzas ocupantes de Iraq, destitución en pleno del gobierno sectario y abolición de la Constitución impuesta por la ocupación.

2.- Reconstrucción del sistema educativo nacional que existía en Iraq antes de la Ocupación. Un sistema alejado de cualquier tipo de sectarismo religioso, racismo, favoritismo político y desigualdad de género.

3.- Establecer un sistema de igualdad de oportunidades que garantice la igualdad de la mujer al margen de cualquier consideración política.

4.- La educación de la mujer y su lugar en la sociedad se ha de considerar un factor esencial en el desarrollo social y económico de Iraq.

5.- Ayudar a las profesoras e investigadoras universitarias en la diáspora a recuperar sus puestos de trabajo en sus Universidades, para lo cual es necesario expulsar a las milicias armadas.

6.- Mismos derechos y oportunidades para las mujeres tanto para acceder a puestos de responsabilidad como para asistir a conferencias y a cualquier actividad académica fuera o dentro de Iraq.

7.- Las milicias sectarias del gobierno no tienen ningún derecho a imponer su código de vestuario fundamentalista a la comunidad femenina universitaria, incluidas las alumnas.

* La Dra. Souad Al-Azzawi fue vicerrectora de Asuntos Científicos de la Universidad de Al-Mamoun de Bagdad. Catedrática de Ingeniería Medio Ambiental de esa misma Universidad, fue galardonada con el premio 2003 “Futuro Libre de Energía Nuclear” por su trabajo sobre contaminación medioambiental en Iraq tras la Guerra del Golfo.

First published by The Brussells Tribunal. Read the whole text in English at http://www.brussellstribunal.org/pdf/IraqiWomen_Azzawi_100311.pdf

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Great Success at the International Seminar on the Situation of the Iraqi Academia

The International Seminar on the situation of the Iraqi Academia, organized by the Brussells Tribunal, took place last week at Ghent University with great success. 35 Iraqi academics and a number of international organizations participated in the 3-day conference, which examined the situation of the academy and education in general in Iraq.

More than 20 papers and 10 panel discussions and workshops focused on the destruction of history, culture, and education, the political and social context of the crisis of the education, the situation of women in the academia, the assassination of Iraqi academics, and on the challenges and strategies necessary to rebuild the former Iraqi education system.

The conference finished with two workshops aimed to gather a series of proposals to help rebuilding and recovering Iraqi Academia.

Read more on the conclussions of the Seminar at http://www.brussellstribunal.org/

See the Ghent Charter signing ceremony.

See videos on the first and second day of the Conference.

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Iraqi security forces on arrest campaign against Baaquba intellectuals

In a fresh crackdown, Iraqi security forces have arrested more than 100 intellectuals from the restive Province of Diyala of which Baaquba is the capital.

The crackdown comes amid reports of an upsurge in security in the province which groups resisting U.S. occupation and the current government have turned into a stronghold.

Among those arrested are four top medical professors teaching at the Diyala University’s Medical College, professors Mazen Razzouqi, Adel al-Hussaini, Ali al-Husaini and Bahaa Abed.

It is not clear why Iraqi security forces have arrested the intellectuals at a time the Diyala University suffers from severe faculty shortages.

The arrests have angered university staff and students who have demanded their immediate release.

The security forces decline to say why they have made the arrests and whether there will be any charges.

By Kareem al-Zair, 26/01/2011, firt published in Uruknet.info.

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The Ghent charter in defense of Iraqi academia (English, Castellano, Français, فارسی)

The UN High Commissioner for Refugees, António Guterres, has noted that Iraq is the world’s best-known conflict but the least well-known humanitarian crisis. The humanitarian community has only belatedly begun to acknowledge the extent of the greatest conflict induced displacement in the history of the Middle East. According to UNHCR figures, there are now 2,7 million internally displaced Iraqis and 2.2 million refugees, mostly in neighbouring states. One in six Iraqis is displaced. Over eight million Iraqis are in need of humanitarian assistance [1]. A 2006 study published in the prestigious medical journal The Lancet estimated 654,965 excess deaths in the four years following the U.S.-led invasion of 2003 [2]. The prestigious British polling agency ORB estimated 1.2 million deaths in September 2007 [3]. The October 2010 estimate of Just Foreign Policy stands at + 1.4 million excess deaths [4].

A little known aspect of the tragedy is the systematic liquidation of Iraq’s academics. Under the current occupation, Iraq’s intellectual and technical class has been subject to a systematic and ongoing campaign of intimidation, abduction, extortion, random killings and targeted assassinations. Running parallel with the destruction of Iraq’s educational infrastructure, this repression led to the mass forced displacement of the bulk of Iraq’s educated middle class — the main engine of progress and development in modern states.
The absence of this middle class has resulted in the breakdown of public services, affecting all sectors and layers of Iraqi society [5].

The number of killings of Iraqi academics has continued to rise. By the end of 2006, the UK’s Independent reported that over 470 academics had been killed [6], while The Guardian stated that the figure stood at 500 from Baghdad and Basra universities alone [7]. By October 2010 there were 449 cases recorded on the BRussells Tribunal database [8]. Even amid the horrifying levels of violence following the invasion in 2003, the killings of academics have stood out for their highly selective character. In the vast majority of cases it appears that the victims have been specifically singled out, either as the immediate target of professional assassins or as the object of so-called kidnappings, which resulted in their deaths.

The International Medical Corps reports that populations of teachers in Baghdad have fallen by 80% [9]. Medical personnel also has left in disproportionate numbers. Roughly 40 percent of Iraq’s middle class is believed to have fled by the end of 2006, the U.N. said [10]. Most are fleeing systematic persecution and have no desire to return.

The director of the United Nations University International Leadership Institute published a report [11] on 27 April 2005 detailing that since the start of the war of 2003 some 84% of Iraq’s higher education institutions have been burnt, looted or destroyed [12].
Between March 2003 and October 2008, 31,598 violent attacks against educational institutions were reported in Iraq, according to the Iraqi Ministry of Education (MoE) [13]. Since 2007 bombings at Al Mustansiriya University in Baghdad have killed or maimed more than 335 students and staff members, according to the Unesco report Education under Attack 2010. A 12-foot-high blast wall has been built around the campus [14].

To this date, there has been no systematic investigation of this phenomenon by the occupation authorities. Not a single arrest has been reported in regard to this ongoing terrorization of the intellectuals.

The Iraqi education system, once the showcase of the Middle East, has virtually collapsed, following 13 years of international sanctions and 7 years of war and occupation [15]. One in five Iraqis between the ages of 10 and 49 cannot read or write a simple statement related to daily life. While Iraq boasted a record low illiteracy rate for the Middle East in the 1980s, illiteracy jumped to at least 20% in 2010 and is among the highest in the region. Illiteracy rates among women in some communities are as high as 40-50% [16]. Corruption is rampant. The Iraqi Interior Ministry has admitted that more than 9000 civil servants [17], including high ranking staff in the prime minister’s office [18], have provided purchased fake university degrees [19]. Meanwhile, money assigned to the education sector has been diverted to “security” [20].
Taking into consideration these facts, the undersigned:

1. Request that an independent international investigation be launched immediately to probe these extrajudicial killings. This investigation should also examine the issue of responsibility to clearly identify who is accountable for this state of affairs. We appeal to the special rapporteur on summary executions at UNHCHR in Geneva.

2. Appeal to organizations that work to enforce or defend international humanitarian law to put these crimes on the agenda.

3. Call upon academics and students to help end the silence that surrounds ongoing crimes against Iraqi academics and the destruction of Iraqi’s educational infrastructure, and to support Iraqi academics’ and students’right and aspiration to live in an independent, democratic Iraq, free of foreign occupation and hegemony.

4. Ask that European governments grant asylum to Iraqi scholars and not deport them in contravention of UNHCR guidelines for the handling of Iraqi asylum applications.
5. Insist that the Iraqi academic community in exile be given the opportunity to return voluntarily to their jobs, by providing guarantees for their security so they can do their work without fear or government interference.

6. Call upon academics worldwide to forge links between their universities and Iraqi educators, both in exile and in Iraq. This can take the form of Internet exchanges, direct faculty and student exchanges, joint research projects, and general support, direct (research grants, material assistance) and indirect (public campaigns to highlight the plight of Iraqi academics and students). We call to support efforts to set up and grant scholarships to Iraqi exiled lecturers. Education authorities in the Middle East and elsewhere should provide opportunities for Iraqi academics to gain experience in institutions of Higher Education abroad and offer generously scholarships to Iraqi students at undergraduate and graduate levels.

7. Urge that all measures be taken to ensure that no educator/academic is dismissed from, or denied the right to return to, jobs on the basis of gender, race or sectarian affiliation. Students of all backgrounds should similarly be guaranteed the right to pursue secondary and higher education without discrimination.

Originally published by The Brusselss Tribunal

To read the complete charter in English, Castellano, Français, and فارسی click here

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Who Assassinated Iraqi Academics?

By April 2004, just a little over a year after the U.S. invasion of Iraq and before the sectarian violence began, the Iraqi Association of University Teachers (AUT) reported that 250 academics had been killed. Award-winning British journalist Robert Fisk had warned early that year of the assassinations of Iraqi academics, but few U.S. newspapers picked up on the story. By the end of 2006, according to The Independent, over 470 academics had been killed. Another British paper, The Guardian, reported that about 500 academics were killed just from the Universities of Baghdad and Basra alone.

Based on multiple sources, the BRussells Tribunal sifted through such reports and published on its website the names of over 400 murdered academics and when they were killed. Although the exact total number of assassinated academics is not really known, the indefatigable advocate for human rights Dirk Adriaensens gives a detailed analysis of the data available so far in his contribution to the book Cultural Cleansing in Iraq. According to Adriaensens, most of those killed were from the Universities of Bagdad (57 percent) and Basra (14 percent). In addition, 35 percent died in detention after being arrested/kidnapped by some security forces. The modus operandi for the killings was a professional, well-organized assassination. Fifty-four percent of the deaths occurred as a targeted killing, at point-blank range with hand guns or automatic weapons. The killing of academics did not follow any sectarian agenda since the murdered were Sunni and Shia. No one has taken responsibility for the killings, and no one has been arrested.

The reports of these murdered Iraqi academics have been around for a few years, mostly in the foreign press and on websites. I admit to an initial skepticism about their veracity. I was even more concerned about who was responsible for these heinous crimes and why. Iraqis living in Iraq knew of these murders first-hand, but did not know the culprits. Their suspicions fell naturally on the occupying power.

Along with these tragic deaths was the concomitant wave of death threats and intimidation against other Iraqi academics, which resulted in tens of thousands of Iraqi academics literally running abroad for their life. The Washington Post recently described the plight of one Iraqi family living in the United States after the husband, a professor, was assassinated and the wife, a physician, survived but gravely wounded. For some, the escape abroad was only temporary. A professor and a dean who left and returned in the past six months to Iraq were professionally assassinated. Iraq has suffered the decapitation of its intellectual class on a staggering scale, which has thrown the country back to the dark ages.

According to the new revelations of Wikileaks, in some cases the United States, through the military, contractors, and others, killed innocent Iraqi civilians including women and children. As a matter of policy we handed over Iraqi detainees to Iraqi security forces with full knowledge that they would be subjected to torture, rape, and murder. Moreover, when our military received the reports of torture, rape, and murder it chose to ignore them. Such a policy is contrary to international law, U.S. laws, and American values.

It’s not clear whether the U.S. government or the U.S. military knows who assassinated the Iraqi academics. We don’t know if U.S. officials or military commanders looked the other way when local security forces committed those crimes. But the Wikileaks documents raise many disturbing questions about a possible U.S. role in these assassinations. Even the Gulf Cooperation Council, and its half-dozen U.S.-friendly Arab members, has called on the Obama administration to “open a serious and transparent investigation” into possible “crimes against humanity.”

The evidence so far is sufficient to warrant a thorough investigation by an independent body. Iraqis, Americans, and the world need to know the truth.

By Adil E. Shamoo, senior analyst for Foreign Policy In Focus, and writes on ethics and public policy. He is a Professor at University of Maryland School of Medicine.

First published in http://gorillasguides.com/2011/01/06/who-assassinated-iraqi-academics/, 06/01/2011

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Latest news: International Seminar on the Situation of the Iraqi Academics

Curtis Doebbler will be speaking on thursday 10 march during the seminar: “The human right to education under occupation: Palestine and Iraq compared”.

Overwhelming interest of Iraqi academics. A key objective of the Ghent Seminar is to work towards practical remedies. The organization announces a very strong interest of Iraqi academics to tell their stories and discuss their experiences at the seminar.
To make room for more Iraqi academics at the seminar, parallel sessions will be provided. The program includes a lecture by Hashim Al-Tawil on the destruction of Iraqi culture and more specifically in the area of the systematic and deliberate dismantling of Iraq’s diverse and inclusive modern art landscape. There has been a definite destruction of public monuments, national landmarks, and cultural identity or decades or Iraqi accomplishment, while nurturing Sectarian and regressive forms of visual art in the “new Iraq”.

Latest news on the conference click here.

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International Seminar on the situation of the Iraqi academics

The Middle East and North Africa MENARG Research Group and the Brussells Tribunal organize the International Seminar on the situation of the Iraqi Academics: DEFENDING EDUCATION IN TIMES OF WAR AND OCCUPATION. The Seminar will take place at the Ghent University, Belgium, from 9 to 11 March 2011. The aim of the seminar is to draw international attention to the ongoing criminal violence against Iraqi academics, to situate this violence within the wider dynamics of the ongoing occupation of Iraq, and to work towards practical remedies.

Consult here the Seminar program. More information and registration at www.brussellstribunal.org/Seminar

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